El liderazgo y la colaboración internacional de México en materia climática es más importante que nunca

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La dura realidad de los retos de política ambiental que probablemente enfrentaremos, en los Estados Unidos e internacionalmente, no se ha desvanecido en el mes transcurrido desde que se  llevaron a cabo las elecciones estadounidenses.

A lo largo de su campaña, yo y muchos otros estadounidenses estuvimos profundamente preocupados por las declaraciones que el presidente-electo Trump hizo sobre latinos, afroamericanos, mujeres, personas con discapacidades, migrantes, grupos religiosos, así como sobre nuestra trascendental relación con México. El llamó al cambio climático un «engaño»; prometió «cancelar» el Acuerdo de París; y se comprometió a revertir el Plan de Energía Limpia (Clean Power Plan), la regulación que pondría los primeros límites a la contaminación de carbono proveniente de las centrales eléctricas en los Estados Unidos. La semana pasada, propuso como titular de la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos a alguien que niega la existencia del cambio climático y es un férreo oponte a los sólidos cimientos legales para proteger la calidad del aire y agua en los Estados Unidos.

Sin embargo, en los días que siguieron a la elección, múltiples mensajes de empatía y solidaridad de mis amigos y colegas de todo el mundo me han confortado y alentado. Estos mensajes me recuerdan que somos una comunidad fuerte - y que podemos y seguiremos avanzando juntos. Nuestra resolución es mayor que nunca, y existen muchas razones para mantener la esperanza.

En primer lugar, ningún país puede solucionar el cambio climático por sí solo, por lo que ninguna elección en ningún país puede poner la solución fuera de alcance. Un solo presidente, en cualquier país, no puede revertir el progreso logrado gracias al gran esfuerzo de los países del mundo, que se reunieron en 2015 para elaborar el histórico Acuerdo climático de París y se reunieron nuevamente el mes pasado en Marrakech para continuar poniendo en marcha ese plan.

México ha asumido un papel de liderazgo global en el tema del cambio climático, prometiendo reducciones ambiciosas a sus emisiones nacionales de gases de efecto invernadero, y forjando colaboraciones en América del Norte, con el estado de California y las provincias de Quebec y Ontario; entre otras asociaciones internacionales. El liderazgo y la colaboración internacional de México desempeñan ahora un papel aún más relevante e influyente en el esfuerzo mundial contra el cambio climático y, en particular, en América del Norte. México no estará solo para avanzar en el desarrollo de una economía baja en carbono.  Entre los principales países emisores, incluyendo China, han prometido continuar con sus planes de reducir las emisiones y utilizar mecanismos basados en el mercado para llegar a su meta.

En segundo lugar, la transformación en curso hacia la energía limpia y economías bajas en carbono es imparable. En 2014, el mercado estadounidense de energía limpia, que incluye turbinas eólicas, paneles solares, almacenamiento de energía doméstica y eficiencia energética, creció un 14% - casi cinco veces la tasa de crecimiento de la economía en general - a casi $ 200 mil millones de dólares. Cientos de empresas instaron a la nueva Administración a cumplir con los objetivos de reducción de emisiones de carbono del país, invertir en energía limpia e implementar el Acuerdo Climático de París.

Incluso más allá del Acuerdo de París, el mundo está empezando a cambiar. La reforma y modernización del sector eléctrico mexicano, por ejemplo, tiene el potencial de transformar su futuro económico y energético para volverlo más rentable y sustentable.

California ha estado liderando el camino en cambio climático e innovación energética en los Estados Unidos y colaborando activamente con México en temas de cambio climático desde 2014. California también ha promovido una colaboración entre más de 130 gobiernos sub-nacionales que representan más de la mitad del PIB mundial por medio del acuerdo “Under 2 MOU”.

Y no pasemos por alto que dos tercios de los estadounidenses desean que la reducción las emisiones de carbono sea una prioridad y más del 80% apoyan el fomento de fuentes de energía limpia como la eólica y solar.

Nuestro trabajo en México tiene todos los ingredientes clave que necesitamos para alcanzar el éxito. Nuestros socios en México, desde el gobierno a la sociedad civil, están comprometidos –al igual que nosotros – a trabajar y unir nuestro conocimiento, experiencia, creatividad y voluntad colectiva en la lucha contra el cambio climático.

Estoy convencida de que tanto mi organización como yo, seguiremos enfrentando y luchando las batallas que tenemos por delante para proteger nuestra salud, el clima, el aire limpio, los ecosistemas saludables y el agua potable – y no hay duda de que habrá muchas.

Estoy extremadamente orgullosa de mi trabajo y tengo la fortuna de trabajar todos los días y formar parte del esfuerzo global para resolver uno de los desafíos ambientales más formidables de nuestro tiempo, así como de trabajar en colaboración con líderes y ciudadanos dedicados y comprometidos en México.