¿Qué tienen en común Cuba y Belice? ¡Mucho más de lo que parece!

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Cuba y Belice tienen mucho más en común que sólo corrientes oceánicas. Ambos comparten ecosistemas importantes como los manglares y arrecifes coralinos, han hecho grandes avances en la gestión de sus pesquerías y en la conservación de sus arrecifes y por si fuera poco, ambos están trabajando para renovar y reforzar sus leyes y políticas de pesca y conservación marina. Al mismo tiempo, Cuba y Belice también afrontan desafíos similares, como el manejo de pesquerías complejas en las que se capturan docenas de especies al mismo tiempo, en vez de tener solo una ó dos especies objetivo.

Por esas razones, me generó un gran entusiasmo poder reunirme con socios de ambos países en un Intercambio Pesquero en Belice, en abril de este año. Fueron cuatro días intensivos donde aprendimos unos de los otros y tratamos nuevas maneras de colaborar en la búsqueda de soluciones a los desafíos compartidos, incluidas diferentes estrategias de manejo para el ecosistema en general, y para especies importantes como la langosta, el cobo y muchas especies de escama.

El Intercambio incluyó actividades de aprendizaje dentro y fuera del salón, incluido el mar. El objetivo era mostrar cómo asociaciones diversas pueden trabajar en conjunto para mejorar la ciencia y el cumplimiento, involucrar y educar a más actores, crear oportunidades para el desarrollo comunitario, y tener un manejo más efectivo de las pesquerías y de las áreas protegidas, con beneficios para los usuarios en el largo plazo.

Si algo he aprendido de nuestro trabajo con comunidades pesqueras alrededor del mundo, es que frecuentemente la mejor manera de resolver desafíos compartidos es conectar a los diferentes grupos de actores de la pesca, a partir de las cosas que tienen en común para compartir experiencias y soluciones.

Una abundancia de experiencias compartidas

Antes del evento, la emoción era evidente para ambas partes. En el pueblo pequeño de Punta Gorda, Belice, las noticias de que habían llegado los cubanos se esparcieron rápidamente y los beliceños estaban ansiosos por conocerlos.

Aunque fue el primer intercambio oficial que hemos organizado entre Belice y Cuba, los dos países tienen una larga historia de amistad y colaboración. Uno de los científicos de la delegación cubana, por ejemplo, trabajó en Belice hace catorce años cuando Belice estaba empezando a intensificar sus programas de recolección de datos de sus pesquerías, expandir sus reservas marinas y desarrollar procesos de co-manejo con las comunidades. Esta vez, él y la delegación cubana tenían la oportunidad de compartir los avances que han hecho en su país con las pesquerías de langosta, cobo y camarón, así como para la recuperación de la pesquería de biajaiba. De manera similar, los pescadores beliceños estaban entusiasmados compartir el nuevo y exitoso programa de “Manejo Basado en Derechos” o “MANAGED ACCESS”.

Ambos países enfrentan el desafío de manejar pesquerías multi-especies, es decir, que incluyen a docenas de especies viviendo en el mismo hábitat. Los científicos cubanos explicaron su estrategia de manejo, la cual incluye, en primer lugar, evaluar la vulnerabilidad de 34 especies de peces, y en segundo lugar, priorizar las especies más vulnerables para monitorearlas y recomendar regulaciones para su conservación y manejo. Juntas, las delegaciones de Belice y Cuba examinaron cómo clasificar diferentes peces en distintas categorías de manejo, así como maneras para mejorar la obtención de datos e información sobre cada una de ellas.

Aprendiendo en el mar 

 

Los compañeros de Belice compartieron su trabajo con mucho gusto, orgulloso del progreso que han hecho en manejo pesquero, conservación de hábitats marinos e involucramiento de comunidades costeras. Por ello, realizamos excusiones al mar para ver cómo se hace la pesca sostenible en Belice. La Asociación de Sostenibilidad del Atolón Tuneffe (Turneffe Atoll Sustainability Association - TASA), organización local que gestiona el co-manejo, fue quien facilitó el encuentro ¡Los pescadores beliceños estaban muy emocionados por mostrar cómo pescan y cómo se toman en serio sus responsabilidades de manejo!

Al inicio del recorrido, nos encontramos con una embarcación pescando cobo camino al Atolón Turneffe, donde veríamos una demostración en la vida real sobre el nuevo sistema de manejo de Belice. La tripulación opera un velero, y luego cada pescador usa canoas individuales apiladas a bordo para bucear y colectar el cobo.

Los beliceños estaban particularmente entusiasmados por contarnos sobre sus nuevas credenciales de pesca, un documento que los identifica como pescadores legales y autorizados. Como parte de los nuevos requisitos de pesca para obtener su licencia de pesca, es necesario compartir diversos datos de la jornada de pesca y comprometerse a pescar solo en ciertas zonas. Los pescadores beliceños nos mostraron sus registros de pesca, donde anotan su captura, y sus licencias nuevas, que incluyen además su fotografía para identificarlos mejor. Además, y con mucho orgullo, mostraron a los cubanos las franjas naranjas y verdes pintadas en sus veleros, lo que señala en qué zonas de pesca tienen derecho de acceso.

Nuestros socios de Cuba comentaron que el sistema es parecido al que implementan en su país y describieron un programa piloto para pulverizar las conchas de cobo después de vender su carne, como una manera de usar el animal en total, reducir desperdicio y aumentar los beneficios que se pueden obtener de él. El polvo de concha de cobo se puede usar como alimento para pollos o como material de construcción.

Los pescadores beliceños invitaron a la delegación cubana a embarcarse de nuevo, y mientras la gente saltaba de un barco a otro, todos expresaron gratitud por la oportunidad de conocer a estos pescadores tan trabajadores y dispuestos a compartir y escuchar a sus amigos del otro lado del Mar Caribe.

Más adelante, nos dirigimos al sur de Belice y navegamos por  la Reserva Marina de Puerto Honduras para conocer a un grupo de líderes pesqueros, cuyo trabajo inspira y apoya al desarrollo local y a la protección de la reserva. La intención era experimentar de primera mano cómo la gobernanza de las zonas de manejo basado en derechos, reservas marinas, y áreas marinas protegidas coinciden se complementan unas a otras.

En este recorrido, paramos en una estación de investigación y vigilancia ubicado en el pequeñito Cayo Abalone, donde fuimos recibidos por los guardaparques de la organización local Instituto para el Desarrollo y Medio Ambiente de Toledo (Toledo Institute for Development and Environment – TIDE, por sus siglas en inglés). Desde el momento en el que bajamos del barco supimos que era una operación seria: los guardacostas usaban uniforme y estaban de pie al borde de la isla, con su barco listo para navegar de ser necesario, y la estación estaba forrada con boyas que son usadas para marcar los límites de la reserva.

El personal de TIDE nos señaló en un mapa los diferentes tipos de zonas en la reserva. En algunas se permite la pesca de pequeña escala y sólo con artes de pesca aprobadas y selectivas; otras, solo permiten actividades turísticas y recreativas para proteger la formaciones de coral y las agregaciones de desove; y otra zona destinada a la preservación, donde solo la investigación científica está permitida.

TIDE y el Departamento de Pesquerías de Belice co-manejan la reserva. Los guardaparques nos explicaron cómo trabajan entre agencias para aplicar las regulaciones o, preferiblemente, educar a los usuarios para prevenir infracciones. Los guardaparques están allí para ofrecer ayuda y con frecuencia se encuentran con pescadores en el agua para responder a preguntas sobre la colección de datos y manejo. A su vez, los guardaparques dependen de la información que les brindan los pescadores sobre la existencia de actividades inusuales o barcos no registrados en el área de la Reserva.

Este tipo de manejo está funcionando y los pobladores lo reconocen. En nuestro recorrido, una pescadora que encontramos nos contó que piensa que la reserva y el manejo pesquero está funcionando, porque ahora hay más peces que antes, y más visitantes también.

Mirando hacia el futuro

Las diversas organizaciones que conocemos en Belice exhibieron cómo trabajando en conjunto han podido mejorar la ciencia y el cumplimiento, involucrar a y educar a más usuarios, crear oportunidades para el desarrollo de la comunidad y tener una  gestión más efectiva de las pesquerías y las áreas protegidas.

Lo que sigue es continuar trabajando con ambas delegaciones para identificar dónde se alinean sus intereses, continuar la colaboración entre ambos e identificar cómo EDF puede ayudarles a lograr sus objetivos compartidos.

Belice y Cuba ya son líderes de pesca sostenible en el Caribe a causa de sus programas de conservación de arrecifes coralinos y por sus pesquerías bien-manejadas. Esperamos que este intercambio contribuya a fortalecer su amistad y beneficie a los ecosistemas marinos, las comunidades costeras y los intereses de toda la región Caribe.  

Agradecimientos:

Este intercambio fue exitoso por la unión de un grupo de actores que trabaja para las pesquerías sostenibles.

La delegación fue albergada por el Belize Fisheries Department y las organizaciones de la sociedad civil locales de co-manejo (TASA y TIDE), y visitó muchos sitios a lo largo de Belice. También nos reunimos con el National Fisherman’s Cooperative Producers Society, la Universidad de Belice, pescadores, científicos, y oficiales de inspección y vigilancia y conservación.

El intercambio fue reconocido formalmente por ambos gobiernos. La delegación cubana fue acompañada por la Embajadora y Cónsul de Cuba en Belice, y fue coordinada por los administradores de pesquerías del Ministro de la Industria Alimentaria de Cuba e incluyó expertos en ciencia pesquera, calidad de pescados y mariscos y conservación, además de un director de puerto y dos capitanes experimentados.

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